CANTO A MÍ MISMO

Me celebro a mí mismo,

y cuanto asumo tú lo asumirás,

porque cada átomo que me pertenece,

te pertenece también a ti. [...]

Walt Whitman. Hojas de Hierba.



lunes, 13 de febrero de 2012

Selecciona Autor y Título, doble click .Se puede leer cada cuento con música .
Oscar Wilde

El Príncipe Feliz


Paulo Coelho

Cuidado con los recuerdos... .

Cuento de Navidad

El hombre que perdonaba
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Ahuyentar los fantasmas

El llanto del desierto

Un cuento de Navidad
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Mario Benedetti

El otro yo

Los Pocillos

El sexo de los ángeles
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Conciliar el sueño
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Jorge Bucay

El elefante encadenado

Animarse a volar

La alegoría del carruaje

Amarse con los ojos abiertos

El oso
<http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_eloso.htm>
Galletitas

El buscador
<http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_elbuscador.htm>
La cobija

Intentaré ser fresia


Eduardo Galeano

Celebración de la fantasía

La función del arte I

La dignidad del arte

Para la cátedra de literatura

Los adioses

La puerta

El mundo

El diagnóstico y la terapeuta

Palabras

La desmemoria4

La yerba mate
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Historia de tres mujeres
<http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_treshistorias..htm>

Eladio Bulnes Jiménez

Ayer


Deepak Chopra

El sendero del mago


Oliverio Girondo

El lado oscuro del corazón


Silvina Ocampo

Amada en el amado


Jaime Sabines

Me encanta Dios


Julio Cortázar

Casa tomada

Lazos de familia

Instrucciones para llorar

Los Parques

Aplastamiento de las gotas


Horacio Quiroga

El almohadón de plumas


Juana de Ibarbourou

Puñados de Polvo

Vestidos nuevos


EnriqueMariscal

La casa de los mil espejos

El corcho
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Isabel Allende

Eva Luna


Carlos Castañeda

Caminos del corazón


Octavio Paz

Mi vida con la ola


Edgar Allan Poe

El retrato oval


Marcelo Ferrer

¿Nadie muere en las vísperas?


Yuri Tabak

Las almas de los hombres cuando mueren

Las llaves únicas


Juan José Mestre

Lémures

La travesura
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Christian Andersen

La niña de los fósforos


Jonás Diego Villarrubia Ruiz

El primer sueño
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Gabriel García Marquez

Remedios la bella
<http://www.rincondelpoeta..com.ar/cuento_remedios.htm>

Manuel Mujica Lainez

El Hombrecito del Azulejo
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Kahlil Gibran

Sobre los hijos

Un Cuento


Beatriz Martinelli

Una vieja historia


Poldy Bird

Mar solo
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Un llanto azul
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Aquella luz
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Que el amor sea suficiente
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La Huella
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El hilo que conecta todo
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Carta
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Cajitas
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No quisiera morirme sin volver a verte
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Para que el mundo no se quede a oscuras
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La palabra que cure las heridas
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Como se hace un poema
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Buscándonos
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La mitad de un recuerdo cada uno
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Te cantaré amor para que duermas
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Ya vendieron el piano
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País de Luz
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Pasarán cosas
<http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_pasarancosas.htm>
Un agujero en el zapato
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Autores Varios

Canción del corazón
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La casa de la soledad
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La marioneta de trapo
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Estrellas de mar
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El perro Fernando
<http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_fernando.htm>
Apurada
<http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_apurada.htm>
Cara de ángel
<http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_caradeangel.htm>


jueves, 9 de febrero de 2012

Acordaos, por Dios, señora...

   

Acordaos por Dios, señora,

quánto ha que comencé

vuestro seruicio,

cómo vn día ni vna hora

nunca dexo ni dexé

de tal officio.

Acordaos de mis dolores,

acordaos de mis tormentos

qu'e sentido,

acordaos de los temores

y males y pensamientos

qu'e sufrido.

Acordaos cómo en presencia,

me hallaste siempre firme

y muy leal,

acordaos cómo en ausencia

nunca pude arrepentirme

de mi mal.

Acordaos cómo soy vuestro

sin jamás auer pensado

ser ageno,

acordaos cómo no muestro

el medio mal qu'e passado

por ser bueno.

Acordaos que no sentistes,

en mi vida vna mudança

que hiziesse,

acordaos que no me distes

en la vuestra vna esperança

que biuiesse.

Acordaos de la tristura

que siento yo por la vuestra

que mostráys;

acordaos ya, por mesura,

del dolor qu'en mí se muestra

y vos negáys.

Acordaos que fuy sugeto

y soy a vuestra belleza

con razón;

acordaos que soy secreto,

acordaos de mi firmeza

y afición.

Acordaos de lo que siento

quando parto y vos quedáys

o vos partís;

acordaos cómo no miento,

aunque vos no lo pensáys

según dezís.

Acordaos de los enojos

que m'aués hecho passar

y los gemidos;

acordaos ya de mis ojos,

que de mis males llorar

están perdidos.

Acordaos de quánto's quiero,

acordaos de mi desseo

y mis sospiros;

acordaos cómo si muero

destos males que posseo,

es por seruiros.

Acordaos que lleuaréys

vn tal cargo sobre vos

si me matáys,

que nunca lo pagaréys

ant'el mundo ni ante Dios,

aunque queráys;

y aunque yo sufra paciente

la muerte, y de voluntad

mucho lo hecho,

no faltará algún pariente

que dé quexa a la'rmandad

de tal mal hecho.

Después que pedí justicia,

torno ya pedir merced

a la bondad,

no por c'aya gran cobdicia

de beuir, mas vos aued

ya piedad;

y creedme lo que os cuento,

pues que mi mote sabéys

que dize assý:

Ni miento ni me arrepiento,

ni jamás conosceréys

ál en mí.

[Cabo]

Por fin, de lo que dessea

mi seruir y mi querer

y firme fe,

consentid que vuestro sea,

pues que vuestro quiero ser

y lo seré.

Y perded toda la dubda

que tomastes contra mí

d'ayer acá,

que mi seruir no se muda

aunque vos pensáys que sí,

ni mudará.


Jorge Manrique

domingo, 5 de febrero de 2012

(Silogismos de la cobardía, XXX)


Otro olvido imperfecto.
En definitiva, la razón de más que lleva el día a la locura.

No quiero este invierno.
Es más, lo detesto.

Pero deseo estar a solas con él.
Ajustando mi dolor a su frío.
En una escala modesta.

Sin rencores ni culpas.

Nada de lo que hay además de este helor es abundancia.
El pasado no templa el clima extremo de ahora.
Si acaso trae la humedad de viejos pensamientos que nunca
sintieron el aire.

En el amanecer.

Cada comienzo desde cero viene con la memoria de una
eternidad vivida.
Aquellas historias afloran por los poros de la piel.
Emocionante.
Como una pasión alimentada por el mero fluir de la sangre.

Vivo.
Y ésta es una situación que impide el olvido perfecto.

Pedro Alberto Cruz

sábado, 4 de febrero de 2012

Ellos, que se marchaban...

Casi atravesaban la ventana cuando conseguí atraparlos.
Los había dejado bien doblados la noche anterior al ir a costarme: algunas prendas, en la percha, y ellos, sobre la cómoda. Pero un suave fru-fru me despertó de golpe y atónita contemplé cómo intentaban la fuga.
Rápidamente me lancé tras ellos y entre manoteos, forcejeos y resoplidos, abandonaron su resistencia y se entregaron, maltrechos, a mis brazos. Les lancé una dura reprimenda y me respondieron con un silencio humilde y conciliador; me dieron a entender que nunca más intentarían la huída; que estaban muy arrepentidos… Yo les hice creer, a mi vez, que también me creía lo que ellos me decían. Pero no era cierto. Yo no estaba dispuesta a bajar la guardia. Nunca. Jamás iba a permitir que se alejaran de mí.

INVICTUS

Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be,
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance,
I have winced but not cried aloud.
Under the bludgeonings of chance,
My head is bloodied but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears,
Looms but the horror of the shade.
And yet the menace of the years,
Finds, and shall find me, unafraid

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate,
I am the captain of my soul.

--------

Desde la noche que sobre mí se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses, si existen,
por mi alma invicta.

Caído en las garras de la circunstancia,
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años,
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley, del poema "Invictus"


jueves, 19 de enero de 2012

Un recuerdo pende en un rincón, como una telaraña.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

MAPAS SIN MUNDO

(Silogismos de la cobardía, XIV)
La principal diferencia entre la felicidad y el dolor es que la primera tiene un límite y el segundo no.

* * *

Las únicas creencias que todavía me merecen respeto son aquéllas que sólo me pertenecen a mí, y a nadie más. El escepticismo comienza más allá de mi piel.

* * *
Pedro Alberto Cruz